Derecho y Salud no van siempre de la mano

El blog de Carmen Rodrigo de Larrucea


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Lecturas de verano y baños de bosque

el-bano-de-bosque-puede-cambiar-tu-salud-para-bien-lo-conoces-e1533382522129Como bien dice el Dr. Pacheco Guevara (@RPachecoGuevara) y yo lo suscribo:  en verano la lectura resulta imprescindible.Descansar, desconectar, pasear, meditar, reflexionar airean nuestra mente y cultivan el alma. Reconozco que me atrae poderosamente los baños de bosque.

Un baño de bosque es una actividad consistente en realizar una visita a un bosque sumergiéndose en él con los cinco sentidos,​ a fin de obtener un bienestar para la persona o un beneficio para su salud. Se trata de una práctica popular en Japón y el Extremo Oriente, donde se la conoce como shinrin-yoku (森林浴) en japonés y mandarín, y Sanlimyok (산림욕) en coreano. En Occidente ha ganado popularidad en años recientes, sumándose a otras prácticas parecidas de contacto con la naturaleza como el senderismo. Para los que debemos evadirnos in situ (por causas ajenas a nuestra voluntad)  nada como un buen libro, por ello como siempre les recomiendo una serie de ellos para estos días de desconexión Sigue leyendo

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¿Puede un paciente grabar al médico, si lo solicita?

Aprende-cómo-grabar-audio-en-un-móvilHace un par de años y motivado por una consulta de una residente publiqué un post sobre si podía un paciente grabar a un médico que es el más leído  desde  que se fundó este blog.   Ello significa que es un tema que preocupa al profesional sanitario , tanto que motiva consultas reiteradas sobre ello.

Recientemente el Bristish Medical Journal publicó en marzo de este año un post en el que  argumenta porque lejos de provocar desconfianza en el profesional médico, debe generar  empatía y tranquilidad.  Sigue leyendo


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BigData en salud y trasparencia

 

Goldish Jumps Out Water Bowl  PIctureEl análisis de grandes volúmenes de datos, el big data, debe llevar a la sociedad a solventar problemas tanto de índole física, como es la salud personal, como económica, el bienestar financiero. El químico José María Mato, doctor en Ciencias por la Universidad de Leiden (Holanda), participó hace unos días en Como Transformar el ‘big data’ en salud dentro del ciclo de conferencias BBVA Open Mind con La Vanguardia.

Mato observó que “los datos masivos y la inteligencia artificial serán determinantes para mejorar la eficiencia de los sistemas nacionales de salud”. Se trata de utilizar toda esa información para conseguir tratamientos más eficientes. Para ello habrá que acceder a unos macrodatos, lo que deberán llevar a todas las partes implicadas (pacientes, médicos, investigadores, industria y agencias reguladoras) a “alcanzar acuerdos para acelerar el procesos de los tratamientos”.

Para Mato “el distrito en el que uno ha nacido determina la esperanza de vida.” Aunque apuntó que el sistema de salud es bastante accesible a todos en bastante igualdad. Lo que no es así es el sistema educativo. Y eso influye mucho en el estilo de vida ”  En ese sentido , propuso que la educación debe mejorar a fin de acceder a todos esos instrumentos . Para el científico, el sistema público de salud “es la gran red donde está la información desde que nacimos.  Y por eso es uno de los puntos clave en la utilización del big data “

Utilizó ejemplos de datos que están fuera del sistema de salud , como son las redes  “Las redes sociales predicen muy bien cuando hay una epidemia de gripe, mejor que el registro médico”, explicó y por ello en París, “predicen el número de urgencias en sus hospitales a través de datos previos y de redes sociales. A mí no me daría ningún miedo, porque se usaran los datos colectivamente”, concluyó.

Sin embargo, otros  expertos en el tema apuntan a la metodología de la recolección de los datos y cómo se emplean estos. En este sentido desde el Observatorio de Bioética y Derecho (UB) se muestran rigurosos en cómo deben obtenerse, tratar, utilizar los datos, anticiparse a los problemas que pueden generar el entusiasmo tecnológico que genera el bigdata y proponen una revigorización de los Comités de Ética e Investigación sanitarios.

Protagonismo de los CEI

Itziar Lekuona mantiene una postura exigente y rigurosa ante el reto que la investigación con datos masivos en salud plantea a los comités de ética de la investigación. Los aspectos metodológicos, éticos y legales de cualquier proyecto de investigación en el que participen personas, o se utilicen sus muestras biológicas o datos personales, deben ser evaluados por los comités de ética de la investigación (CEI), que se articulan como mecanismos de protección de los derechos de las personas. La defensa de la dignidad a través de la salvaguardia de los datos personales en investigación se ha convertido en una tarea prioritaria para estas instancias colegiadas e interdisciplinarias.

En la investigación con big data en salud conviven distintos agentes con diversos intereses en los mismos conjuntos de datos. Aquellos datos que para el investigador principal podrían ser irrelevantes adquieren pleno sentido para el promotor, que puede ser la banca, las industrias del móvil, biotecnológica, farmacéutica o alimentaria, organizaciones filantrópicas, etc. Por ello, es preciso concretar los objetivos que se persiguen e identificar a todos los actores que van a intervenir en el tratamiento de los datos, incluidos terceros que presten servicios, pues muchas actividades de tratamiento de los datos se van a externalizar y pueden ser objeto de transferencias internacionales.

El bien común, que debería guiar la investigación, puede colisionar con intereses particulares y disfrazar de investigación nuevos nichos de mercado basado en la monetización de datos personales de salud; datos que son sensibles y que requieren especial protección.  No solo se trata de evitar el mal uso, sino el uso no deseado y desproporcionado, y frenar la tendencia a la acumulación y a la explotación de datos sin objetivos determinados.

El big data genera un entusiasmo tecnológico exacerbado que no permite la necesaria reflexión interdisciplinar para anticipar escenarios, identificar conflictos y proponer marcos de actuación y evaluación.

Por ello plantea unos requisitos para la evaluación de proyectos de investigación con datos masivos en salud, en los que a fin de evaluar adecuadamente  la investigación con big data de aquellas cuestiones que no lo son deberían implementarse decisiones ponderadas, que sospesen el impacto social de los proyectos y que no dependan exclusivamente del consentimiento informado de los interesados y de la anonimización como garantía de ello.

Los principios de transparencia y rendición de cuentas, establecidos legalmente pero poco implementados en la práctica, resultan imperativos para equilibrar la balanza en investigación. De los CEI depende decidir qué intereses promover y proteger en una sociedad de mercado que cuenta con las bazas de la investigación y la innovación. Se debe exigir a los CEI la necesaria actualización y formación en big data y en protección de datos personales. No todos deben saber de todo, pero sí deben desarrollar un lenguaje común y unos procedimientos de trabajo que permitan identificar ágilmente las verdaderas cuestiones no resueltas por las que apostar, los datos que utilizar y cómo hacerlo.

Continuar aplicando antiguas soluciones a problemas nuevos puede perjudicar seriamente la confianza en el sistema investigador y no solo al ciudadano. Desde la responsabilidad activa que incorpora el Reglamento, conviene comprobar qué tipo de tratamientos de datos plantea el proyecto y sustituir toda referencia a la anonimización en los protocolos, por cuanto estamos ante una situación de posible reidentificación.

Los CEI deben abandonar viejos conceptos completamente inútiles que generan falsas seguridades, para exigir las explicaciones oportunas desde la reidentificación como punto de partida. Por ello deben exigir a los investigadores que expliciten las políticas de privacidad por diseño y por defecto, y centrarse en la evaluación del impacto del tratamiento de datos en los derechos y las libertades de las personas participantes e implicadas que los proyectos deben acompañar.

Los CEI deben analizar cómo el proyecto va a dar cumplimiento a los principios de protección de datos y en especial al de minimización del dato. Concretar qué datos se van a utilizar, cómo y dónde se almacenan y por cuánto tiempo, quién es el responsable de coordinar el procesamiento y cuál es el objetivo que se persigue, ponderando riesgos y beneficios; también los planes para mitigar riesgos y evitar brechas de seguridad.

Concluyendo si como afirma Mato en el Big Data están la llave para la sostenibilidad del sistema de salud y como manifiesta Lekuona en la transparencia de la información debe ser el núcleo duro, es obvio que si queremos preservar nuestro actual sistema de salud debemos orientar hacia este nuevo marco jurídico que el bigdata requiere. No podemos solventar la cuestiones jurídicas que este avance tecnológico aporta basándose en un modelo obsoleto del consentimiento informado; pues es a todas luces insuficiente y anticuado ante las nuevas tecnologías digitales. Si los datos sanitarios de la red de salud son aportados por todos los pacientes en base a un principio de solidaridad a fin de contribuir a la sostenibilidad del sistema, el propio sistema de salud deberá ser quien vele por la transparencia en la información y en el uso de los datos que utilice.

 

 

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Lambert y el DVA

FAIMDesde hace unos días es la noticia y radicaliza la opinión del público a favor o en contra. Es curioso, la mayoría de la población hace testamento ante notario y se preocupa sobre el destino de su patrimonio y en cambio lo de otorgar el Documento de Voluntades Anticipadas queda postergado, como si nunca nos tuviéramos que morir. Sin embargo el final de la vida es democrático, nos llega a todos. Nadie escapa ¡

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Mirando la pantalla

1082488723La queja habitual de que @l médic@ no me mira y mira más a la pantalla es un mantra conocido …… lamentablemente tienen razón ¡¡¡

Hace 20 años el acto clínico consistía en una entrevista de dos personas donde una de ellas, el médico tomaba notas en la historia de papel. Ahora el acto clínico se ha convertido en una situación donde el profesional, además de lo anterior debe atender a un programa informático insaciable, que además distrae de poder realizar una buena anamnesis o de una negociación con el paciente para tomar decisiones compartidas para su salud. Sigue leyendo


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Testigos de Jehová y alternativas terapéuticas

ONB6R90Hace unos días,  una testigo de Jehová se hallaba en coma inducido en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital San Jorge de Huesca. Tuvo que ser intervenida quirúrgicamente y su situación clinica se agravó. Ante las complicaciones, se decidió inducir el coma; y hasta hace unos días, la paciente se hallaba en una situación de gravedad extrema.

Ante ello era imperativo proceder a una transfusión de sangre, pero la paciente había otorgado DVA  en el que manifestaba ser testigo de Jehová y rechazar taxativamente la transfusión de sangre, aún en peligro de muerte. Sus progenitores, instaron ante los tribunales la obligatoriedad de proceder a ello a fin de salvarle la vida, pero el juez resolvió a favor del principio de autonomía del paciente y su derecho a decidir, rechazando la intervención judicial ante la situación generada.

Porque los Testigos de Jehová no permiten las transfusiones de sangre?

Desde 1961, la aceptación de trasfusiones de sangre por parte de un miembro sin posterior arrepentimiento es causa de expulsión. Solo aceptan tratamientos alternativos; para ello han creado  una serie de instituciones para dar a conocer técnicas alternativas sin uso de sangre y han credo  centros especializados en este tipo de tratamientos.

Servicio de Información sobre Hospitales (SIH): creado en enero de 1988 en Brooklyn e implementado en otros países. Investigan y dan a conocer técnicas médicas sin uso de sangre. También procura mostrar a los médicos la postura de los Testigos de Jehová referente a la sangre y llevar un registro de aquellos que estén dispuestos a atenderlos de acuerdo a sus condiciones.

Comité de Enlace con los Hospitales (CEH): principalmente dirigido a la visita de pacientes Testigos de Jehová internados, y a establecer diálogo con los facultativos. Sus miembros son entrenados por el SIH. Se les critica que a pesar de ser una decisión personal de cada miembro, su presencia en hospitales es coercitiva frente a los a médicos y a los propios testigos de Jehová a fin de garantizar el cumplimento de sus doctrinas, lo que es del todo discutible.

Técnicas de cirugía sin sangre

Los propios Testigos de Jehová promueven  los estudios e investigaciones sobre dichas técnicas, que ellos mismos publican en este link sobre tratamientos y procedimientos quirúrgicos complejos que se han llevado a cabo con éxito sin usar transfusiones de sangre alogénica completa o de sus componentes principales. Para evitar las transfusiones sanguíneas es esencial usar de forma óptima estrategias médicas para minimizar la pérdida de sangre, recuperar la propia sangre del paciente, mejorar la hematopoyesis y aumentar la tolerancia a la anemia. En este link se dan las citas de artículos contrastados que se han publicado en revistas médicas de reconocido prestigio y que presentan evidencias a favor de la recuperación de la propia sangre del paciente y de las alternativas a las transfusiones de sangre.

Y para muestra un botón, los resultados obstétricos y las tasas de aceptación de hemoderivados o tipos de autotransfusión por parte de los Testigos de Jehová en una institución en Japón. Revisamos retrospectivamente los casos de 84 pacientes testigos de Jehová embarazadas y con 95 partos desde abril de 2001 hasta agosto de 2017. Examinamos los índices de aceptación de transfusiones de sangre, hemoderivados y tipos de autotransfusión en pacientes que experimentaron hemorragia posparto (HPP) e investigamos el volumen estimado de hemorragia y los tratamientos ante ello. De las 84 pacientes, ninguna aceptó una transfusión de sangre; sin embargo, 75 pacientes (89,3%) aceptaron hemoderivados, 57 (67,9%) aceptaron autotransfusión con rescate celular intraoperatorio y cuatro (4,8%) rechazaron todas las alternativas a la transfusión de sangre.

Además, se produjeron tratamientos con volúmenes superiores a los 1000 ml en 18 de las 95 pacientes (18,9%). De estos 18 pacientes, cuatro (22.2%) requirieron hemoderivados y tres (16.7%) requirieron una histerectomía supracervical para controlar la hemorragias postparto. Se evitaron muertes maternas. Aproximadamente el 95% de los pacientes observados aceptaron todas o algunas alternativas a la transfusión de sangre.  Lo que implica que para tratar a pacientes Testigos de Jehová de un modo seguro y atender a su decisión de no aceptación de transfusiones, deben atenderse los protocolos de dichas alternativas de tratamiento. En dicha web encontraran tratamientos alternativos de todo tipo , según sea la especialidad : anestesia, neurocirugía,etc,etc.

El debate generado ante la situación, es claro. Los profesionales pueden alegar objeción de conciencia y no atender dichas técnicas o por el contrario acceder a ello.

Mi pregunta es ¿está obligado el sistema público de salud a atender dichos tratamientos? Uds. que  consideran? Algunos hospitales  públicos – como el Carlos Haya de Málaga  – cuentan con protocolos ante ello y como deben actuar según sea paciente mayor de edad, emergencia vital, si consta o no DVA ,etc. En Barcelona, la Unidda de cirugía sin sangre  está el Hospital del Mar.

Pero ante la emergencia que dicha situación puede generar los propios testigos de Jehová informan en su propia web de los centros que en cada país y o CCAA.  pueden atender de acuerdo a dichas técnicas.

 

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Eutanasia y conexión vital

597554-PMT8T4-386.jpgEl debate sobre la eutanasia sigue adelante. Hace unos meses,  en otro post hablamos sobre los cuidados paliativos y la necesidad de regular ambas cuestiones; pero la realidad es la que es. Ha hecho falta de nuevo que otro caso salte a la prensa para que todos los políticos reiteren su voluntad de regular la eutanasia, pero…..nada más¡  Sigue leyendo


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BigData sanitario y dignidad personal

img_tperez_20170705-193316_imagenes_lv_getty_gettyimages-667585627-kBc-U423910406896dxH-992x558@LaVanguardia-WebLos datos masivos están presentes cada vez más en nuestras vidas, y sin embargo apenas nos damos cuenta de sus aplicaciones. Cuando empiezas a conocer cómo funcionan, qué posibilidades se abren y cómo se están usando ya, no puedes dejar de verlos en todas partes, o mejor dicho, en muchos sitios donde no te imaginabas. Y te preguntas también por sus usos futuros.

Viktor Mayer-Schönberger es profesor de regulación y gestión de internet en el Internet Institut de la Universidad de Oxford, y uno de los expertos más reconocidos internacionalmente en el mundo de los datos masivos. Su último libro es “Big data, la revolución de los datos masivos”, que escribió conjuntamente con otro experto, Kenneth Cukier, editor de datos de The Economist. Big Data, A Revolution That Will Transform How We Live, Work, and Think puede leerse online en su versión en inglés.

En este ensayo hacen una muy buena introducción al mundo del big data, un concepto del que se oye mucho pero se explica poco. De esta obra, el mismo Lawrence Lessig ha dicho que “cada década hay un puñado de libros que cambian la forma en la que ves todo. Este es uno de ellos”.

Los datos masivos proceden de múltiples fuentes de información, derivados de diferentes contextos, tales como los financieros, la informática de negocio, el ocio, las redes sociales y las redes laborales, las ciencias ambientales y también la salud. En este último ámbito existen múltiples fuentes de información derivadas de la medicina asistencial, la genómica, la biología molecular, la clínica, la epidemiología y la salud pública, entre otras. Vamos a ceñirnos a estas últimas.

La investigación en salud pública y en epidemiología tiene por objetivo conocer la salud de la población y sus determinantes. Los posibles beneficios de los big data en la investigación en este campo son el uso de diversas fuentes de información y la rapidez en el análisis.

Itziar de Lecuona, subdirectora del OBD, asegura que el big data ha supuesto un cambio de paradigma: pasar del dato médico personal a un conjunto de datos y de bases de datos que se pueden correlacionar, que incluyen información sobre la salud pero también datos económicos, familiares o laborales que permiten predecir patrones de comportamiento y que, si no están bien utilizados, pueden acabar empleándose no sólo para hacer negocio sino para discriminar a determinados colectivos de personas.

Los datos de salud son muy preciados; para bien y para mal generan mucho dinero; pueden hacer avanzar la investigación en beneficio de la colectividad, son útiles para predecir determinadas epidemias o los efectos secundarios de determinados medicamentos; pero que una persona tenga predisposición al alzheimer también interesa al banco, a la aseguradora o al sistema sanitario, y puede afectar a los productos o los servicios que están dispuestos a dar a esa persona o a sus descendientes”,

Estas son algunas de sus afirmaciones en esta magnífica entrevista  en La Vanguardia, que contiene un video de 25 minutos que merece la pena¡

Es preocupante que algunos sistemas sanitarios, como el nuestro, hayan establecido que –  por defecto y de no manifestar la negativa expresa –  todas las personas son donantes de datos, y por tanto su historial médico puede ser compartido por todo el sistema sanitario público y su información cedida, cruzada o reutilizada para investigar. Investigar puede ser una opción para el uso de los datos , pero ¿ investigar qué o para quién?

El actual modelo de análisis de datos de salud que configura el programa Padris aprobado por la Generalitat no garantiza la protección de datos porque no puede controlar qué acuerdos con instituciones privadas pueden tener los investigadores públicos que acceden a ellos y porque se basa en que los datos se utilizan anonimizados, a pesar de que está demostrado que cualquier hacker es capaz de reidentificarlos en varios pasos.

Argumento de autoridad  y conflicto de intereses

A Lecuona no le preocupa tanto que no nos pertenezcan del todo si están a buen recaudo, protegidos por un Estado responsable que haga un uso adecuado de ellos para, por ejemplo, hacer avanzar la investigación científica. ¿Con que fines se utilizan los datos? Lecuona explica como los datos se obtienen en base al principio de solidaridad de los pacientes, que ceden sus datos para avanzar en la investigación de las enfermedades. Resulta pues que la ciencia es el argumento de autoridad del sistema sanitario para utilizar los datos, pero mantienen la integridad científica los investigadores y el sistema?

¿Hacen los investigadores sus declaraciones de conflicto de intereses? recientemente se publicó como uno de los oncólogos de reconocido prestigio no lo había hecho y las consecuencias de todo ello.

La presión del mercado para hacerse con el control de estos datos es muy grande y Lecuona sospecha que más de uno de nosotros los vendería al mejor postor si pudiera disponer de ellos de forma exclusiva.

Estas cuestiones abonan un debate ético de gran calado, así en el Congreso de Deontología del año pasado el Dr. Rodríguez Sendín señaló respecto a los conflictos de intereses que “la innovación biomédica hoy por hoy se ha convertido en el mecanismo más perverso de transferencia de dinero público a bolsillos privados que existe”, con cierta frecuencia a cambio de nada o de sufrimiento. “Algunos médicos son unos títeres peligrosos en manos de intereses financieros fuertes que marcan lo que la profesión médica tiene que hacer, se han dejado deteriorar moralmente por intereses ajenos a nuestra profesión, mientras que otros lo hemos permitido con nuestro silencio y pasividad” incidió.

En el ámbito de la salud pública y la epidemiología también inquieta le conflicto de intereses

Gloria Pérez explica en referencia a la salud pública como la regulación europea prevé la protección de los datos personales, entre los que se encuentran los de la salud de la ciudadanía. Sin embargo, existen países donde la normativa puede ser más laxa o inexistente, y donde obtener estos datos puede ser más fácil. Por otro lado, la dependencia económica de los países de renta baja imposibilita que ejerzan la soberanía sobre sus datos frente a los países de renta alta. A lo anterior cabría añadir que en la mayoría de los casos es difícil que los resultados de las investigaciones reviertan en la población que los ha originado, debido a la inestabilidad política, la corrupción, la pobreza y la precariedad de los sistemas de salud y del acceso a las nuevas tecnologías. Los avances científicos que se deriven de esas investigaciones deberían mejorar la salud y los determinantes de la salud de la población en esos países.

Lecuona en relación al Big Data y al reciente RGPD 2016/679  manifiesta una sola frase el resumen de este debate deontológico “proteger a las personas es proteger sus datos”. Nuestra dignidad está en estos datos. Pero los datos son lo que nosotros somos o hacemos, pero no nos pertenecen……¡¡ Una vez están en la nube, escapan de nuestro control , por ello es esencial la regulación legal de la protección sobre nuestros datos ¡ Cuando clicamos en la casilla de cualquier formulario que nos presentan por internet hemos de ser conscientes de ello y reflexionar a quien y para que cedemos nuestros datos  ¡¡¡


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Medicamentos on line?

OJ8XYS0Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) han favorecido la aparición de plataformas digitales en las que cualquier ciudadano  – y digo cualquiera sea menor, mayor, discapacitado o no, etc…- puede adquirir casi cualquier bien o servicio a través de internet o de aplicaciones móviles. El uso intensivo de las TIC está cambiando la forma en que ofertantes y consumidores interactúan y hoy día se puede comprar en cualquier momento y cualquier lugar cualquier producto, con las ventajas de poder elegir una mayor variedad, mejor precio etc,… consideraciones que hacen que cada vez más los ciudadanos vean las ventajas de este cambio en sus hábitos de consumo y  pierdan de vista los inconvenientes del mercado digital Sigue leyendo


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Pérdida de oportunidad

 

A2-78503270.jpgDiario Médico publica hoy una sentencia en la que se aprecia la doctrina de la perdida de oportunidad y triplica la indemnización concedida en 1º instnia elevandola de 30.000.- € a 100.00.- € para el menor y la viuda del falllecido. Reproduzco el post de Diario Médico.

El juzgado concedió 30.000 euros por omitir durante tres horas la monitorización de un paciente y el tribunal lo ha elevado a 100.000.

La Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha confirmado la mala praxis del Instituto Catalán de la Salud (ICS) en el seguimiento de un paciente intervenido por una insuficiencia de válvula aórtica severa de origen congénito. La Administración sanitaria deberá indemnizar con 100.000 euros a la viuda y al hijo del enfermo, que falleció por las complicaciones que le aparecieron tras una cirugía de sustitución de una válvula aórtica. La condena por mala praxis fue dictaminada por el Juzgado Contencioso-administrativo número 5 de Barcelona y, ahora, el TSJ en apelación ha confirmado la resolución de instancia elevando la condena de 30.000 a 100.000 euros.

Carmen Rodrigo de Larrucea, abogada de la familia, en su recurso solicitaba también que el tribunal considerara desechar la aplicación de la pérdida de oportunidad, argumentando que si se hubiera hecho un buen seguimiento del paciente, éste habría superado la crisis que sufrió una semana después de recibir el alta. Sin embargo, el tribunal insiste en aplicar la citada doctrina judicial, pero considera que en este caso, debe ser compensada con una indemnización mayor.

Para ello fue esencial el Dictamen Pericial del Dr. Antonio Hernando y Dr. Miguel Whilhelmi que indicaron cual debía ser el objeto de la pericial y además como debía ser la prueba para poder llegar a esta conclusión y que el juez lo apreciara.

La mala praxis que reconocen las dos instancias judiciales se centra en una falta de monitorización del enfermo de tres horas. Ese fue el tiempo que estuvo sin registros anotados en la historia clínica mientras esperaba a que le realizaran una TC.

Los hechos que se juzgan comenzaron cuando el paciente, con 38 años de edad, vio agravada su patología cardiaca congénita. En una de sus revisiones periódicas se le detectaron dos lesiones aórticas severas y progresivas. El equipo médico que le atendió indicó la conveniencia de operarle y fue intervenido según la técnica de Bentall-Bono. Así se sustituyó la válvula de raíz aórtica y la aorta ascendiente. Durante el posoperatorio, el paciente estuvo estable, aunque presentó una serie de crisis comiciales, pero sin lesiones isquémicas ni hemorrágicas. Al séptimo día después de la intervención fue dado de alta, con la indicación de controles y medicación.

Tres días después del alta, el paciente acudió al Servicio de Urgencias del hospital donde le indicaron para el seguimiento de su patología, aquejado de dolor torácico irradiado a la espalda. Fue calificado de nivel II en la escala de cribas de urgencias e ingresó en un box de urgencias. Se le hizo un electrocardiograma y, tres horas después, una TC, para localizar el origen del dolor. Después de la prueba, perdió el conocimiento y sufrió una parada cardiorrespiratoria. Fue reanimado y se decidió su traslado urgente al hospital donde le habían intervenido. Sin embargo, en el desplazamiento en la ambulancia volvió a sufrir una parada cardiorrespiratoria de la que no se recuperó.

Hay varios reproches, pero el central es que el paciente no estuvo monitorizado todo el tiempo. La sentencia señala que “la omisión que se aprecia, no siendo de mucha entidad, pudo tener consecuencias muy importantes para un paciente tan grave”.