Derecho y Salud no van siempre de la mano

El blog de Carmen Rodrigo de Larrucea

Los 21 años de la autonomía del paciente

Deja un comentario

 

AJSLa semana pasada tuvo lugar en Oviedo el Congreso de Juristas de la Salud. Fueron 3 días de inmersión en diversas materias de derecho sanitaLos 21 años de la autonomía del paciente rio, a cual de mayor interés. Es difícil compactar todas las ponencias, pero dedicaré el post de hoy a la clausura por Javier Sánchez Caro, dedicada al Convenio de Oviedo dado que era la ciudad anfitriona acogiéndonos en el Colegio de Médicos, sede del Congreso

Javier Sánchez Caro, es uno de los padres del derecho sanitario y además de brillante comunicador, su curriculum es extenso  y es además académico de la Real Academia de Medicina.

Sánchez Caro nos introdujo – como miembro que formó parte del consejo redactor del propio Convenio de Oviedo – en vicisitudes que sólo quien ha sido gestor de ello puede conocer. Por ejemplo el protagonismo de varios miembros españoles entre los redactores entre los que se contaba el mismo Sánchez Caro, y entre otras cuestiones que se firmó en Oviedo, ello ha supuesto que sea conocido como tal coloquialmente.

Supremacía de la voluntad del paciente

Sánchez Caro hizo una brillante disertación sobre los cambios introducidos a partir del Convenio de Oviedo, recayendo el mayor protagonismo en el principio de autonomía del paciente y el consentimiento informado que de ello se deduce.

En este sentido subrayó la evolución histórica que concretó en

La voluntad del paciente acaba determinando la actuación del médico

Anteriormente al Convenio de Oviedo la máxima utilizada era:

Salus aegroti suprema lex” la salud del paciente es la ley suprema y a partir del Convenio lo anterior pasa a

Voluntas aegroti suprema lex

Resumiendo lo anterior, en el primer caso el médico tomaba las decisiones en beneficio de la salud del paciente, con independencia de la voluntad del propio paciente.

En el segundo caso, el paciente tiene derecho a aceptar o rehusar el tratamiento, tras haber recibido la información necesaria para ello. En ese caso es la voluntad del paciente la que en última instancia determina el tratamiento a seguir. En ello se fundamenta el principio de autonomía del paciente y de nuevo Sánchez Caro mencionó que la institución del principio de Autonomía de la Voluntad – no databa del año 1997 , año de la firma del Convenio de Oviedo –  si no que hizo alusión directa  al Juez Benjamin Nathan Cardozo, quien en una sentencia de 1914 se dictó la resolución de la Corte Suprema de Nueva York dentro del reconocido caso Schoendorff (“Scholendorf vs. Society of New York Hospital”) iniciado en 1908.

Les transcribo el párrafo que constituye el núcleo duro del principio de autonomía – y del voto de uno de los jueces, Benjamín Nathan Cardozo:

“Todo ser humano de edad adulta y mente sana tiene un derecho a determinar qué debe hacerse con su propio cuerpo; y el cirujano que realiza una operación sin el consentimiento de su paciente, comete un asalto a consecuencia del cual es responsable por daños. Esto es verdad, excepto en casos de emergencia, cuando el paciente está inconsciente y cuando es necesario operar antes de que pueda ser obtenido el consentimiento”.

El ponente también citó líneas esenciales del Convenio como

  • La protección de los menores e incapaces  frente a la desprotección anterior.
  • El derecho a no saber del paciente sobre su enfermedad y le reconoce el citado derecho
  • Las diferentes formas del Consentimiento Informado

En relación a esto último, el propio Sánchez Caro simuló un docudrama sin desperdicio, para hilaridad de los asistentes.

En relación al Convenio de Oviedo  Sánchez Caro indicó la condición de tratado internacional y que como tal era un convenio marco que debía desarrollarse posteriormente en la legislación nacional de cada país suscriptor del citado tratado internacional, ello dio lugar a la Ley 41 / 2002 de autonomía del paciente como legislación básica y las posteriores de cada autonomía, a excepción de la catalana que fue anterior, pues es del año 2000.

Tras varias cuestiones inherentes a lo explicado, como que el objeto del Convenio de Oviedo era la prevalencia de la dignidad de la persona en relación a los avances biomédicos y no prevalecieran los avances biomédicos sin tener en cuenta lo anterior. Siendo que la dignidad de la persona puede invocarse ante la jurisdicción de cada país y que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos tiene solo una labor interpretativa, pero no ejecutiva en caso de transgresión.

Tras lo anterior se dio por clausurado un congreso al que mereció la pena asistir, que tuvo gran repercusión y en el que compartimos mesas de trabajo y mesas con la excepcional gastronomía asturiana.  Tras ello nos emplazamos para la cita anual de la Asociación de Juristas de la Salud.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s