Derecho y Salud no van siempre de la mano

El blog de Carmen Rodrigo de Larrucea

Informar …difícil tarea ¡

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composite of docter pointing at healthcare graphicsEl respeto al derecho a decidir del paciente es uno de los pilares en los que bascula el principio de autonomía del paciente y el modelo asistencial actual desde el Convenio de Oviedo de 1997.

Este derecho se ejerce a través del documento de consentimiento informado (DCI), que el paciente firma tras haber sido informado y así decidir libremente entre las alternativas clínicas disponibles. El contenido de la información a trasladar al paciente es – en general – decidido por las sociedades científicas, sin embargo estas dedican un esfuerzo muy débil a ello. Lo anterior resulta paradójico pues la conducta activa beneficiaría al paciente, al profesional sanitario y al sistema sanitario.        

La legislación autonómica y nacional establecen como regla general que el consentimiento será verbal y excepciona cuando debe hacerse por escrito limitándolo a los procedimientos diagnósticos y terapéuticos invasores o aquéllos procedimientos de notorio riesgo y previsible repercusión negativa sobre la salud del paciente. La normativa española en la Ley 41/2002 (de autonomía del paciente)  – art.8 y 10 y el Real Decreto 1090/2015, de 4 de diciembre, (ensayos clínicos) al referirse a la información sanitaria y consentimiento informado, dicen literalmente que debe informarse “de forma comprensible a fin de preservar el principio de autonomía.

Hasta ahora la información que debía darse a un paciente sobre los riesgos del tratamiento y quien decidía lo que un paciente necesita saber se decidía por los médicos basándose en la Prueba de Bolam, que especificaba que su actuación se consideraría correcta siempre que fuera apoyada por un organismo responsable de opinión médica, como las sociedades científicas, lo comentamos en otro post.

El contenido de la información que debe trasladarse al paciente debe ser individualizado, por ello se recomienda el desarrollo experto de modelos personalizables de DCI, como los realizados por las propias sociedades científicas. Estos modelos de DCI sirven en ocasiones como estándar de información adecuada – y en este sentido – han sido utilizados judicialmente, como parámetro de lo mínimo necesario.

Sin embargo de un estudio realizado por el COMB y el IMELEC se objetiva que la mayoría de las sociedades científicas identificadas disponen de una web oficial (87,35%), pero únicamente el 25,66% dedican un espacio en su web al DCI. Ello puede entenderse que la mayoría de las sociedades científicas no trabajan de forma específica sobre el proceso de información al paciente en el seno de su especialidad o en caso de hacerlo – no lo difunden. Lo anterior resulta paradójico, pues la inmensa mayoría de las especialidades contemplan la realización de procedimientos susceptibles de consentimiento por escrito; aunque admiten el sesgo de otros procesos en los que el DCI no sea necesario.

El citado estudio llega a la siguiente conclusión: si bien la información al paciente es un eje fundamental de la asistencia sanitaria, en la actualidad son pocas las sociedades científicas (25,66%) las que dedican esfuerzos a establecer estándares en el proceso de información en el área de su especialidad y a potenciar su difusión mediante sus webs oficiales. Por otro lado, aquellas que lo hacen, elaboran un considerable número de DCI como muestra de la potencialidad de esta labor.

El estudio prosigue explicando las ventajas de ello y considera que el desarrollo de modelos de DCI por las sociedades científicas establecería un marco de mayores garantías para profesionales y pacientes en beneficio de los derechos de los pacientes y la seguridad jurídica de los profesionales.

La cuestión debería ayudarnos a reflexionar a todos ¿porque a pesar de ser tan esencial y trascendente la información al paciente, la realidad objetiva es que a las sociedades científicas y en general al profesional le preocupa más bien poco?

¿Porque a pesar de que conocemos que el 70% de las reclamaciones son por problemas de información ni siquiera ese dato sirve como acicate para que las sociedades científicas amplíen esfuerzos en éste campo?

La realidad resulta machacona  – estamos en el canon críptico de siempre todo por el paciente pero…. sin el paciente, pero es que en este caso es todo por el profesional sanitario pero sin la sociedad científica…. y eso es más que preocupante ¡

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