Derecho y Salud no van siempre de la mano

El blog de Carmen Rodrigo de Larrucea

Error médico y comunicación  

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En el 4º Seminario Internacional de Seguridad del Paciente y Excelencia Clínica organizado por Quirónsalud en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, se trató del tema y trataremos de trasladarles la opinión del Dr. Kachalia. El Dr. Allen Kachalia –  director de Calidad del Hospital de Brigham and Women de Boston, en Massachusetts  incidió que la necesaria mejora de la comunicación y transparencia entre el facultativo y sus pacientes ayuda a reducir la litigiosidad.

La transparencia en la relación médico-paciente es importante, especialmente si se producen negligencias en el proceso asistencial. En este sentido afirma que si el facultativo da a conocer al paciente el error que ha cometido durante su intervención, hay una reducción de hasta el 61% en las demandas

Kachalia se ha refirió a un estudio llevado a cabo en su centro sanitario durante diez años (1996-2007), donde se analizaba la incidencia de la transparencia y la comunicación entre el médico y el paciente y sus posibles efectos. Durante este tiempo, el experto detectó que, a pesar de que se creía lo contrario, el número de denuncias por parte de los pacientes había disminuido significativamente, debido a que “si el hospital les dice que les va a indemnizar por una negligencia médica, los pacientes litigan menos”.

Se hace imperativo gestionar por tanto la comunicación del error, puesto que son los propios facultativos, quienes consideran en una proporción de 6 de cada 10 médicos que debe comunicarse los errores asistenciales al paciente.

Comunicación del error

La siguiente cuestión está en cómo hacerlo. En el reciente Congreso de AEGRIS el Dr. José Joaquín Mira, Catedrático Psicología Clínica de la Universidad Miguel Hernández (Elche) expuso su investigación facilitó pautas que les expongo sucintamente en el siguiente esquema:

1.- Evitar la improvisación

2.- Explicar hechos objetivos y datos concretos, no suposiciones

3.- Hacer referencia a lo sucedido (impersonal)

4.- Catalogar lo ocurrido como un incidente “imprevisto e indeseado”

5.- Evitar términos con connotación jurídica: error, negligencia o equivocación

6.- Explicar las implicaciones clínicas

7.- Disculparse expresando que algo no ha sucedido conforme estaba previsto.  Expresar la disponibilidad para ayudarle.

8.- Establecer pauta de seguimiento y canal de comunicación ( mínimo 3 meses)

9.- Explicar las medidas preventivas que se van a adoptar

10.- Ofrecer apoyo y profesional de contacto

11.-Evaluar el grado de comprensión de la información

12.- Registrar la información facilitada y la reacción del paciente en documento de seguimiento

Aquí  encontrarán su ponencia completa.

También hizo también mención a las segundas víctimas, el término de segundas víctimas fue introducido por el Dr. Wu, de la Johns Hopkins University, en los años 90 para referirse al profesional que se ve involucrado en un EA inevitable y que queda traumatizado por esa experiencia. Sin embargo, aunque el trabajo de A Wu es el más conocido y el que ha puesto sobre la mesa esta problemática, no debemos olvidar el valor del Dr. D. Hilfiker quien a principios de la década de los 80 expuso su vivencia personal en el New England Journal of Medicine.

 “Muchos profesionales a lo largo de vida en algún momento se sienten mal, incómodos, inquietos y, en ocasiones, culpables, por alguna decisión clínica que no ha tenido un resultado que esperaban o, llevado el caso, que ha sido errónea. Es en estos casos cuando decimos que los EA tienen además de los pacientes, otra víctima: los propios profesionales

Como ya expusimos en otro post, el profesional persevera en la actitud de no querer comunicar el error por el sentimiento de culpa, por temor a las críticas de sus colegas y por temor de las reclamaciones que se puedan generar. Sin embargo, si bien el paciente es el principal perjudicado, el profesional padece una situación destructiva: se pone en duda su profesionalidad, pierde su prestigio y le genera un sentimiento de culpa de  difícil gestión.

Es por ello que desde el año 2014 se inició un proyecto de investigación para ayudar a las segundas víctimas (profesionales sanitarios) y terceras víctimas (instituciones sanitarias) que también están involucradas en el evento adverso y es necesario atenderlas a fin de poder reintegrarlas a su quehacer asistencial en las mejores condiciones.

En este sentido la web les explica y expone el proyecto y el estudio, objetivos alcanzados, cronología y conclusiones. No dejen de revisar las herramientas virtuales de ayuda individualizada para profesionales (web y App) para reducir el impacto en la esfera personal, familiar y profesional  BACRA y SAMA  .

Altamente recomendable, mi experiencia es que ante estas situaciones gestionarlas bien y desde un inicio, es garantía de reducción de la litigiosidad y aminorar  las consecuencias negativas de todas las víctimas.

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