Derecho y Salud no van siempre de la mano

El blog de Carmen Rodrigo de Larrucea

¿Podemos curar a la medicina?

Deja un comentario

atul-gawandeAntes de iniciar el verano uno atesora una serie de libros para disfrutar de ellos durante el verano, periodo en que normalmente se disfruta de más tiempo para leer textos inspiradores. Este verano me recreé – con Atul Gawande y sus reflexiones sobre la seguridad del paciente y qué debemos hacer para mejorarla.

Atul Gawande  es un cirujano experto en salud pública, escritor e investigador y además  un autor prolífico que merece ser leído, pues analiza la crisis médico sanitaria actual y para ello lejos de entrar a buscar culpables en el binomio aseguradoras  – gobierno, estudia profundamente desde la medicina del año 1937 y su evolución

Lewis Thomas – médico y escritor de la época –  autor de “La ciencia más joven”  explica en su libro como era en esa época ser médico interno en el Hospital de Boston del año 1937 – 1 año antes de la penicilina.  Eran tiempos donde la medicina era barata e ineficaz.

Según Lewis si uno iba al hospital, iba a beneficiarse porque ofrecía un poco de abrigo y refugio y a veces la atención bondadosa de una enfermera. Los doctores y la medicina no hacían diferencia alguna. Esto no impedía que los doctores estuvieran agobiados por el trabajo en esos días, como describe el autor.

Los médicos intentaban encuadrar a sus pacientes en los diagnósticos para los que tenía un tratamiento y si padecías una insuficiencia cardíaca congestiva te extraían medio litro de sangre te daban una infusión de digitalis purpúrea y luego te introducían en una tienda de oxígeno; o en caso de una parálisis por una sífilis le daban un brebaje de mercurio y arsénico que si no intoxicaban al paciente por sobredosis al menos lo trataban y en esto consistía el trabajo de un médico.

El médico como artesano

Un mismo médico entablillaba la fractura, extraía la sangre, la centrifugaba, la observaba al microscopio, sembraba la placa e inyectaba el suero, esta era la vida  de un artesano médico ¡  La medicina de la época premiaba la audacia, la valentía, la independencia y la autonomía del profesional médico¡

Avanzando dos generaciones más tarde en donde nos encontramos ahora – la situación ha dado un giro de 360º. Hemos encontrado tratamiento para casi todas las enfermedades del ser humano, conocemos que no podemos curar todo y aunque no podemos garantizar para todo el mundo una vida larga y saludable, si podemos hacer ello posible para una gran mayoría ¡

En el año 70 se hizo un estudio de cuantos médicos se necesitaban para atender a alguien si era ingresado en un hospital y como este número ha variado con los años. En los 70 sólo eran necesarios 2 médicos a tiempo completo y una enfermera, ahora en el  S.XXI se necesitan > de 15 profesionales para el mismo paciente entre especialistas, fisioterapeutas y enfermería ¡

El médico cómo especialista y sus consecuencias 

Ahora todos son especialistas, incluso los de primaria, pero sostener esta estructura en base a la audacia, la independencia y la autosuficiencia de cada individuo sería un caos ¡

Por ello Gawande narra también los defectos o cómo el 40% de los pacientes con enfermedades coronarias reciben una atención inadecuada o incompleta al igual que el 60% de los asmáticos o los 2 millones de personas que contraen una infección nosocomial al ingresar en un hospital porque alguien no siguió las normas de higiene básicas¡

Nuestra experiencia como paciente nos dice que contamos con grandes especialistas, capacitados y competentes y además con acceso a tecnologías increíbles pero que para trabajar eficientemente y con éxito debemos trabajar como un sistema unitario.

Otra cuestión preocupante es el costo inmanejable de la sanidad y para ello Gawande también trae a colación cómo hace 20 años un dolor de cadera se trataba con aspirinas y ahora ponemos una prótesis de cadera que cuesta 40.000$.

¿Cuál es el resultado? La obviedad de que la prótesis de cadera es mucho más cara que la simple aspirina de 10 centavos. Destacar que hemos descubierto que la atención más cara no es necesariamente la mejor y que el mejor cuidado a menudo resulta ser el menos caro, tiene menos complicaciones y las personas son más eficientes en lo que hacen.

El sistema unitario y la situación actual 

Gawande redunda en la idea de trabajar como un sistema unitario y no en compartimentos estancos, en los que tener componentes excelentes es una condición necesaria pero no suficiente y sin embargo en la medicina estamos obsesionados con los componentes individualmente considerados. Tenemos los mejores especialistas, las mejores tecnologías pero no van al unísono y por ello se convierte en una máquina ingobernable. Para ello pone un ejemplo genial: diseña un coche con los mejores componentes: los frenos de un Porsche, un motor Ferrari, una carrocería Volvo y un chasis BMW ¿y qué obtienes?  Un coche desastroso con el que no vas a ninguna parte ¡

A ello equipara la situación de la medicina actual,  como un sistema que no trabaja como tal, coordinado y sincronizado, por ello su margen de mejora es grande.

Gawande, estudia cuál debe ser la habilidad principal de un especialista y determina que es la capacidad de reconocer el éxito y el fracaso. Cuando uno es especialista no ve los datos finales con claridad y por ello y aunque sea desmotivador debe analizar los datos  y deducir lo que estos informan y qué problemas detectan en el sistema.

La habilidad número dos que un sistema sanitario debe tener es idear soluciones a los  problemas; en su momento la OMS acudió al equipo de Gawande para lograr mayor seguridad del paciente en un sistema que a priori gozaba de los mejores especialistas y de la mejor tecnología, los mejores antibióticos, pero que paradójicamente no lograba reducir la mortalidad en las cirugías.

Gawande y su equipo estudiaron como trabajaban otras industrias de alto riesgo: la aviación, la construcción de rascacielos, etc…y vieron que tienen grandes especialistas, tecnología, entrenamiento y listas de comprobación¡

Decidieron introducir en su equipo de trabajo a un experto en seguridad de la Boeing para diseñar la lista de comprobación de la cirugía tal y como hoy es conocida (Checklist).  Se creó una lista de comprobación de 2 minutos con 19 puntos para un equipo quirúrgico y implementaron esa lista en 8 hospitales del mundo: desde Tanzania – en un hospital rural – hasta Hospital de la Universidad de Washington (Seattle), descubrieron que tras esa comprobación redujeron las complicaciones quirúrgicas en un 35% y la tasa de mortalidad descendió un 47% con independencia del hospital analizado.

¡ Gawande y su equipo estaban eufóricos ¡

Y por ello llegamos a la tercera habilidad: la capacidad para implementar la lista de comprobación en el sistema sanitario y cómo esta nueva tarea genera grandes inercias porque hay una profunda resistencia al uso de estas herramientas, puesto que el hecho de usar una lista de comprobación requiere que los profesionales sanitarios adoptemos valores como la humildad, la disciplina, el trabajo en equipo…y esto es opuesto a lo que nos educaron al inicio: independencia, autosuficiencia y autonomía.

Hacer que el sistema funcione como una unidad es la gran tarea de nuestra generación sanitaria – de médicos, científicos y otros profesionales y gestores sanitarios. En nuestro campo al igual que en otros el conocimiento se ha disparado, pero ha traído complejidad y especialización. Y por ello estamos a un nivel – en que la mejor opción es reconocer que por encima de nuestro individualismo – la complejidad que requiere el trabajo en equipo y del éxito grupal.

Los profesionales que trabajan en el sistema sanitario, no pueden caer en la desmotivación por la falta de información sobre la misión, visión y los valores del centro, con lo que el objetivo final se pierde, y como consecuencia, los profesionales no tienen la noción de equipo de trabajo con un fin en común. Este es el desafío para los gestores y profesionales del sistema sanitario tal y como está concebido hoy en día, en el que los árboles no nos dejan ver el bosque.

Si se animan pueden ver a Gawande en esta TED Talk  ya les comenté que lo pueden ver subtitulado y dura unos 16 minutos, no se arrepentirán ¡

Les recomiendo cualquiera de sus libros no les dejará indiferente ¡

Imagen http://www.newyorker.com

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s