Derecho y Salud no van siempre de la mano

El blog de Carmen Rodrigo de Larrucea

Se puede grabar a un médico en consulta?

16 comentarios

Grabar a alguien hoy día es tan sencillo como tocar la pantalla digital de un smartphone. Esta aplicación permite que pacientes y su familia, pueda grabar subrepticiamente las conversaciones con los médicos. La frecuencia de tales grabaciones o si tan siquiera se producen es desconocida. Mi experiencia es que dada la ubicuidad de los teléfonos inteligentes, cada vez con más frecuencia se producen grabaciones secretas de los profesionales sanitarios. Este artículo trae su causa en una consulta hecha por dos residentes de dos grandes hospitales españoles de distinta comunidad autónoma y cuál debía ser su conducta y actitud ante la situación.

 Implicaciones éticas de las grabaciones secretas

pantalla_tactilAunque la grabación de conversaciones con un médico puede proporcionar algún beneficio para el paciente y su familia, el hecho de que sea subrepticiamente pueden enturbiar las relaciones médico – paciente y afectar a la prestación de asistencia sanitaria.

La ley española y el Tribunal Constitucional hacen una distinción, por un lado están las conversaciones que podríamos llamar externas, conversaciones telefónicas en las que no intervenimos – no somos parte – y por otro lado las conversaciones internas, es decir aquellas en las que actuamos como interlocutores.

Esta distinción marca el límite entre lo lícito e ilícito, de tal manera que si alguien graba una conversación en la que no es parte está vulnerando el artículo 18.3 Constitución Española 78, mientras que por el contrario si uno graba una conversación en la que es parte no comete vulneración alguna de dicho derecho. Otro precepto legal a aplicar podría ser lo previsto en el Código Penal, en su art.197, pero nuevamente cabe la distinción entre conversaciones ajenas y aquellas en las que somos interlocutores. Lex Sanitaria explica las consideraciones legales en este artículo con bastante precisión y un portal docente de residentes de Castellón hace también sus consideraciones al respecto.

Aunque el paciente y el médico puedan explícitamente estar de acuerdo en grabar una reunión familiar en la que se da información sobre la situación de su allegado, la experiencia nos dice que ello es anecdótico y que generalmente se hace de modo encubierto. Este artículo de JAMA hace unas interesantes reflexiones éticas, que nos pueden orientar.

Las reacciones del profesional sanitario ante esta situación son diversas, unos se centran en los beneficios para la familia y el paciente que pueden gestionar la información que se les facilita y así pueden retenerla mejor, mientras que otros se sienten vulnerables ante el paciente y como puede manipularse dicha grabación.

Ante ello se impone la reflexión ética del costo / beneficio

Grabar instrucciones médicas puede ser beneficioso para los pacientes. El paciente no siempre entiende o recuerda toda la información proporcionada durante las visitas al médico. Ello podría favorecer la precisión del tratamiento, su adherencia y el compromiso personal del paciente en seguirlo; proporcionando la oportunidad de revisar la conversación en otra ocasión, desde la comodidad de su casa y en conjunción con otros miembros de la familia o cuidadores.

En las unidades de cuidados intensivos, donde en muchas ocasiones son pacientes en estado críticos o semiinconscientes y no son capaces de tomar sus propias decisiones sobre el cuidado de la salud, tales grabaciones podrían resultar útiles a las familias sobre todo cuando se enfrentan decisiones sobre el final de su vida o medidas de confort en la agonía.

Gestionar la transmisión de la información al entorno familiar de un paciente ingresado en UCI, requiere manejar una situación de gran tensión generada por el dolor. La complejidad emocional – ante la gravedad del paciente – altera la capacidad para absorber la información proporcionada por el médico responsable, suelen ser situaciones en las que la templanza y la ecuanimidad del grupo familiar brillan por su ausencia. La grabación de la visita o reunión da a la familia la oportunidad de revisar lo trasmitido por el médico en un momento en que se tiene mejor disposición para entender y atender la información trasferida.

Sin embargo, no todos los usos posibles de estas conversaciones grabadas son beneficiosos para los pacientes y los médicos. Cuando se da un desacuerdo entre el paciente y su entorno familiar con las instrucciones del médico responsable o están insatisfechos con la asistencia prestada, pueden utilizar los comentarios de las grabaciones fuera del contexto y reproducirlas, bien sea en redes sociales o para pre constituir prueba para más adelante iniciar una acción judicial o presionar al profesional sanitario.

Cuando una conversación es grabada sin consentimiento del médico, la naturaleza de la relación entre el paciente y el médico sufre un cambio. El médico que tiene conocimiento de haber sido grabado sin su consentimiento, en general siente que ha sido vulnerado su derecho al honor y a su dignidad profesional.

Pueden sentirse vulnerables debido a la especial configuración de dichas actuaciones encuentran amparo en la ley, pues parecería que esta beneficia un solo lado. Ello predispone al médico a asumir una cultura de desconfianza y sospecha ante futuros pacientes.

El Código Deontológico anima a mantener una comunicación abierta y honesta a fin de conseguir el objetivo de garantizar el cuidado de la salud del paciente.  Sin embargo, hasta antes de los smartphones era tecnológicamente imposible para los pacientes grabar subrepticiamente las conversaciones con sus médicos. Y por tanto era irreproducible una conversación con sus palabras exactas y en consecuencia no podía ser recordada, analizada y diseccionada con cualquier propósito en un momento posterior.

Los médicos que sospechan que están siendo grabados –  sin su consentimiento – tendrán dudas sobre los motivos que generan dicha actuación. Por ello pueden cuestionar su toma de decisiones, replantear sus evaluaciones ante las pruebas diagnósticas y si tomaría o no las mismas decisiones si quien tuviera delante fuera un abogado o un juez. Ello potencia una cultura de medicina defensiva y un aumento de costos de salud.

Por ello y a pesar de que los médicos, podrían en un momento dado hipotéticamente negarse a visitar pacientes que graban las conversaciones, ello podría minar la relación médico-paciente y por extensión alterar la confianza pública en los médicos y el sistema sanitario.

¿Debe el profesional sanitario protegerse del potencial efecto negativo de las grabaciones  secretas?

Hay varias medidas – una de ellas según JAMA- sería la de solicitar un cambio legal a fin de evitar ser grabados sin su consentimiento. Sin embargo, la respuesta es que llevaría años y un gran descrédito pues parte de la opinión pública se preguntaría ¿Qué trata de ocultar la profesión sanitaria que hace necesario que la ley cambie para prohibir las grabaciones sin su consentimiento?

¿Cuál debe ser, pues, la estrategia idónea – ante una sociedad que necesita tener confianza en su sistema de salud y con unos profesionales sanitarios que deben ser trasparentes en la toma de decisiones?

La primera y más esencial estrategia implica ser consciente de la posibilidad de que cada conversación con un paciente o su familia pueden ser grabadas.

Los médicos pueden utilizar este conocimiento como un incentivo para asegurarse de que sus palabras transmiten la información facilitada de manera eficiente, eficaz y con entendimiento. Esta habilidad profesional requiere además de honestidad, un compromiso con el desarrollo de habilidades de comunicación efectiva. Si la potencial posibilidad de la grabación hace que los médicos perfeccionar sus habilidades comunicativas, ello debe ser acogido como una oportunidad para crecer como profesional de la salud y fortalecer la relación médico – paciente.

Si un médico sospecha que una conversación está siendo grabada, éste puede gestionarlo en beneficio de todas las partes. Ab initio, puede solicitar de modo directo al paciente y familia si va a ser grabado y en caso afirmativo, contestar manifestando el consentimiento y a fin de que se ponga en valor el uso constructivo de tales grabaciones, para educar al paciente acerca de los derechos de privacidad de otros pacientes con el fin de evitar potenciales violaciones del secreto médico. Este enfoque demostraría – por parte del profesional sanitario – la apertura y el deseo de fortalecer la relación asistencial con el paciente.

El médico también podría ignorar cualquier sospecha y proporcionar el cuidado que él o ella haría normalmente sin dejar que la posibilidad de la grabación afecte a la relación médico – paciente ni a su toma de decisiones terapéuticas.

Con la legislación española actual, los médicos deben ser conscientes de la posibilidad de que sus conversaciones con sus pacientes pueden ser grabadas.

Si los médicos tienen presente esta posibilidad, establecen una relación óptima con el paciente y le proporcionan una comunicación efectiva y profesional, los motivos que determinan a que los pacientes y sus familias graben su información devendrán irrelevantes.

¿Y Uds. que opinan al respecto?

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16 pensamientos en “Se puede grabar a un médico en consulta?

  1. Ante todo debe primar el principio de buena fe. No solo en el cómo sino en el para qué? y otro tema es el de la confianza en la relación contractual por cierto de dos voluntades.
    Estimo que el principio de buena fe es quien delimita la acción, si hay buena fe el paciente le pedirá al galeno grabar sus indicaciones para seguirlas correctamente (adelanto que igual creo que la adherencia y comprensión no dependen de ello) pero quien graba en secreto no respeta ya esa buena fe y ese vnculo especial de confianza, demuestra en el paciente que hay dudas. Otro tema es que hecha la grabación se use como prueba anticipada, allí el para que muestra que se violó la confianza entre mèdico y paciente por parte de este último. Aquí, grabar una conversación – seamos o no participes- sin el conocimiento y consentimiento de quienes son reproducidos es objetada, pues viola el derecho de defensa de quién no sabía que era grabado. Yo como siempre pienso que cuando hay utilización de medios ocultos para “guardarse” un as en la manga ya no hay relación y lejos quedo la confianza y la buena fe, a mal puerto van las reclamaciones y los tratamientos.
    Saludos y como siempre excelente tu artículo

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  2. Hola, pues yo como paciente me sentiría más tranquila si las consultas se siguieran manteniendo en completa intimidad respetando nuestra privacidad, sin embargo, si fuera necesario a mi me gustaría que las grabaciones pudieran ser hechas de manera profesional, con el concentimiento legalmente expresado por ambas partes y que ambos pudieramos conservar una copia.

    Aunque, en lo personal creo que hay especialistas con los que me negaría rotundamente a ser grabada, creo que es obvio con cuáles.

    Gracias, saludos…

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  3. Hola!

    acabo de leer vuestro post y me gustaría saber si es legal o no el caso que me acaba de ocurrir.

    En un centro de salud, entré en consulta de un médico no como paciente sino como acompañante de un familiar para una intervención menor. Tras esperar un buen rato y no ser atendido porque se le olvidó notificar a este médico, tengo una discusión con él, sin insultar ni subidas de tono ni faltas de respeto ni similares por mi parte.
    Este médico, con actitud arrogante y de malas maneras accede a realizar la intervención, ante lo cual le respondo que eso no son maneras y que tiene la culpa de no haber notificado la anulación de la cita. Su respuesta fue, que “como siga insultándole, acosándole y amenazándole” …. este médico, con actitud desafiante, nos amenaza con no realizar la operación. Tras lo cual le respondí, que yo en ningún momento le he faltado al respeto, ni mucho menos acosado ni amenazado… indignante, y añadí, que si no quería realizar la operación que no la hiciese, que yo iba a poner la correspondiente reclamación y que tenía toda la conversación grabada con el móvil para que me demostrase en qué momento había yo insultado, acosado o amenazado. En ese momento, me dijo que no tenía derecho a grabar nada y que era ilegal, que ella aquí es la autoridad y tras lo cual llamó a seguridad para que llamasen a la policía y me quitaran el móvil.

    La pregunta es, a parte del tema ético que se ha comentado, si en este caso es legal o no la grabación, entiendo que sí según el artículo, y ante un juicio, si es posible aportar dicha grabación para demostrar lo ocurrido. En este caso, si esta persona es la autoridad, y es tu palabra (y la de mi familiar) contra la suya, como es posible defenderse de tal actitud.

    Muchas gracias! un saludo!

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  4. Es el mejor método para cualquier servicio sea cual sea, se entregue en óptimas condiciones.
    En este caso de paciente médico, es la forma perfecta para que los derechos y deberes de las dos partes sean más que claros, legales y adecuados.

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  5. Grabar en los pasillos y espacios pùblicos de los hospitales puede ser legal, si no està prohibido en el hospital, pero dentro de una consulta no està permitido legalmente, salvo que uno le informase al otro y le pidiera el consentimiento al otro para ser grabado. Las consultas son privadas, es un delito violar esa intimidad.

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    • Beatriz te remito a la conclusión apuntada en el post. No existe contraindicación legal en grabar una conversación en la que eres parte, no se produce una violación d ela intimidad puesto que está dentro d ela esfera de la persona que graba. Cierto es lo que afirmas en cuanto a solicitar el consentimiento.
      Gracias por escribir¡

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  6. Se puede grabar y si todo estuviese grabado, sería bien para todos, ya que te cuelgan el sanbenito sin posibilidad de defenderte. Por eso nadie debe tener miedo a las grabaciones si se trabaja decentemente. Solo el que desea impunidad puede poner pegas a la grabación.
    Otra cosa es difundir la grabación.

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  7. Pingback: Win Win en la comunicación médico – paciente    | Derecho y Salud no van siempre de la mano

  8. Mil gracias por un contenido tan bien desarrollado y que nos da gana de leer una
    y otra vez, pasando de un tema a otro y tan actualizados,
    ¿de qué forma me subscribo a vuestra web? ¿Mandáis e-mails con las actualizaciones o bien hay
    que seguiros en redes sociales para eso?

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  9. Pues, sinceramente no es que al que no tenga nada que ocultar no deba preocuparle, es simplemente al que trabaje bien y esté seguro de su trabajo. No se diferencia de otras profesiones más allá de la evidente materia sensible como son los datos médicos.

    Yo entiendo que se deberían grabar por defecto para ambos (para que además nada se descontextualizara). Todo en aras de una correcta transparencia, de asegurar buenas praxis y de que el paciente pueda revisar con calma lo prescrito fuera de un ámbito en el que se presiona mucho a los profesionales con el tiempo que tardar y en el que puede que se usen expresiones y lenguaje ajenos al paciente. Y, por qué no decirlo, para una mayor claridad de cara a posibles problemáticas.

    Pero es que además, me parece una gran manera de que quede reflejado claramente todo el proceso, consentimientos, praxis asistencial,…

    ¿Medicina defensiva?, quizás, pero es que ya existe en exceso a mi modo de ver. Demasiada gente sufre la tiranía de los protocolos y de quienes se esconden tras ellos. Así que… poco más da. Y quizás sirva de criba de malos profesionales, no lo sé. En mi trabajo, el que va a lo seguro no dura, sin que el no irlo suponga arriesgarse, sino avanzar, autoformarse, opinar diferente, buscar todas las opciones,…

    Sobre el comentario de la buena fe,…, pues que quieren que les diga, si es legal obligación no hay ninguna, y no cuestión de buena fe. Uno podría decir que hay mala fe en los profesionales que se dejan llevar por sus sesgos personales/profesionales, pro no la hay, simplemente es un sesgo, de la misma manera que no hay mala fe en quién por su seguridad, por claridad, por la razones X, graba las conversaciones.

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  10. Antes se me olvidó comentar mi caso:
    Tengo un niño con TEA, y grabo casi todas las conversaciones con profesionales relativos al trastorno de mi hijo, desde psicólogos, psiquiatras, a profesiones y funcionarios de educación, pasando por asistentes sociales.
    Alguien pensará, “Pobre hombre que no confía en nadie”. No necesariamente. Simplemente es la suma de diversos factores:
    1.- Procedimiento. Desde que comenzamos este periplo, me decidí a que todo quedara bien claro y documentado siempre, para consultas posteriores. En parte, fue por la abrumadora información y decisiones complicadas que se han de tomar en los primeros momentos.
    2.- La evidente ventaja de poder consultar cada cosa con calma a posteriori cuando deben tomar decisiones del día a día que afectarán al resto de tu vida.
    3.- Viviendo en Cataluña, donde la praxis sanitaria pública con respecto al autismo es, en muchos casos pésima, el paciente ha de poder dejar constancia de todo esto. Y con mala praxis, que abarca a profesionales y administración, me refiero a (y quizás no entre en la definición legal, no lo sé): Aplicación de terapias no recomendadas expresamente por expertos del ministerio de sanidad, sin explicaciones sobre alternativas ni dar opciones al paciente. Poca o nula trasparencia sobre el tema anterior, yo mismo me he encontrado teniendo que esperar fuera mientras el psicólogo hacia terapia con mi hijo (terapia de tipo psicoanalítico por cierto, totalmente desaconsejada). Una actitud condescendiente que básicamente se pude resumir en “tú haz lo que yo te diga, que yo soy el que sabe”.
    4.- Pero es que, por desgracia, en el mundo de la educación y de la asistencia social que rodea al TEA (y a otros temas lógicamente), se cometen muchas irregularidades en contra de estos menores. No hace falta que me vaya a los recientes casos de maltrato físico y verbal que han salido en los medios los últimos meses (los cuales sólo han podido ser desvelados gracias a las grabadoras escondidas por los padres ante su sospecha y la escasa o nula transparencia de los colegios, por cierto – ¿que grado de legalidad tiene esconder una grabadora en el equipamiento de tu hijo para saber si hay algún problema en el colegio y velar por sus derechos siendo tú su representante legal?). Yo me he encontrado casos en los que se me ha dicho verbalmente que no tenía derecho a tal o cual opción (ayuda, poyos educativos, beca, servicios de la dependencia,…), y posteriormente, con la grabación en la mano y la normativa en la otra, tener claro que no es así y reclamar los derechos de mi hijo. O, poder actuar ante flagrantes denegaciones de servicio del CSMIJ. Y es que, muchos profesionales, se dejan llevar, más que por la normativa, por sus convicciones personales, condescendencia, y, en algún caso, prejuicios.
    5.- Para qué negarlo, la vía judicial. Demostrar que una entrevista para la revisión del grado de discapacidad demasiado escueta y llena de preguntas capciosas no es lo más adecuado para el interés del menor y si para el interés de la administración. Denunciar atropellos. O, sin llegar a utilizar las grabaciones, que estas te sirvan de apoyo a la hora de describir todos los hechos.
    Y seguro que con tiempo encontraría más razones, pero no es necesario, porque no creo necesario justificar algo que es mi deber como padre, velar por los derechos de mi hijo.
    Pero es que hay profesionales a los que no grabo, con ellos me limito a dejar constancia escrita de lo comentado tomando notas. Son los que son transparentes, te asesoran, te exponen las alternativas y te acompañan en todo el proceso y, siempre, tras informar de una forma completa sobre alternativas y riesgos, tienen claro que las decisiones las tomas tú y no ellos, ni de forma activa ni pasiva (presentando información sesgada por ejemplo).
    Se ha hablado mucho de la confianza del profesional hacia el paciente, cuando creo que lo más importante es lo inverso. Ya puedo tener yo una enfermedad grave y venirme el mejor profesional del mundo que me asegure que podría curarme en un alto porcentaje de éxito, que si no me explica cómo (y todo lo relacionado), no dejo que me toque.
    Hace tiempo que muchos lo dicen, los tiempos del cura el maestro y el doctor hace tiempo que terminaron…

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    • Afortunadamente los tiempos del cura y del maestro terminaron. Ahora estamos en los tiempos de la autonomía del paciente y ello implica un nivel de responsabilidad del paciente en las decisiones sobre su salud. En ello confluyen una serie de derechos y obligaciones por ambas partes ( paciente/usuario sistema de salud y los profesionlaes ) y esto necesita una serie de requisitos y premisas esenciales.

      Me parece estupendo que exijas tus derechos – los del menor , me refiero – pero también que cumplas con tus obligaciones como paciente.

      Gracias por dra tu opnión , siempre interesa conocer los distintos punos de vista ¡

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